Berlinale 6. ” Escuchando al juez Garzón “

por Aurora Mínguez el 14 Feb 2011 | URL Permanente

Isabel Coixet me comenta con una sonrisa un poco amarga que su documental no ha interesado a ninguna televisión en España. Ni pública ni privada. Al menos no hasta esta misma tarde. “Me dicen que es un asunto delicado. No quieren ni echarle un vistazo”. Ella no ha hecho esta película, “Hablando con el juez Garzón”, para ganar dinero. Eso lo tiene claro. Lo ha financiado de su propio bolsillo y porque no podía más de indignación acerca de lo que está sufriendo el magistrado más famoso de España. “Creo que es inocente y que en España necesitamos gente como él (…) puede que haya cometido errores, como cualquiera de nosotros, pero es un trabajador nato que no se ha echado atrás ante los casos difíciles.No es un héroe ni se toma por tal (…) Lo que más admiro es su fe en la justicia (..) No tiene miedo a morir a pesar de que han intentado matarle al menos diez veces”.

Estas son algunas de las cosas que la directora catalana ha explicado hoy en Berlín, primero al público que abarrotaba el cine International de Berlín y luego a un círculo más restringido de periodistas.Y comentaba que Garzón al principio no quería hacer ese documental, que costó convencerle y que,finalmente , las seis horas de rodaje-luego convertido en 87 minutos- se tuvieron que hacer en un día, el pasado 12 de diciembre, porque el juez está ahora trabajando en la Corte Internacional Penal en La Haya.

La película es algo muy sobrio y muy concentrado. El escritor Manuel Rivas repasa con Baltasar Garzón todas las etapas más importantes de su desempeño como juez de la Audiencia Nacional: el narcotráfico gallego, la Operacion Nécora, la lucha contra ETA, el viaje a los Estados Unidos invitado por la Universidad de Nueva York, el caso Pinochet, la Memoria Histórica, el caso Gürtel.. Son dos hombres sentados en una mesa, frente a frente, con un gran ventanal al fondo. Sendos vasos de agua y tres cámaras. Eso es todo. Importan sólo las preguntas de Rivas y las respuestas de Garzón.

De un Garzón que recuerda, emocionado, el asesinato del juez Giovanni Falcone en 1992 a manos de la Mafia, su entierro en Palermo y cómo el acoso a su colega había empezado con un esquema parecido a lo que él está sufriendo ahora: se empieza con la desautorización y la crítica profesional, se pasa a los ataques a la vida privada,a la familia,los pinchazos telefónicos, el saberse perseguido, el no poder hacer vacaciones porque los ‘malos’ saben perfectamente en qué casa vas a intentar relajarte con tus seres queridos en el mes de agosto.”Yo no soy un héroe-dice Garzón- Intento cumplir con mi trabajo. Si el recorrido es de uno a 100 voy al 100,no me quedo en el 30″. Garzón da a veces la impresión de sentirse muy solo,de saber que van a por él y que la sociedad no va a reaccionar porque estamos en unos tiempos “en los que todo vale. No importa la corrupción,sino que no te pillen. Aquí ya no da miedo el ser corrupto. Si lo eres,te siguen celebrando”.

Baltasar Garzón sigue esperando que se fijen las fechas de sus juicios porque todavía no entiende muy bien de qué le acusan. Y, mientras tanto, intenta no perder el juicio. Es como esas figuras que existen aquí, los Stehmänchen, los tentempiés, que aguantan los golpes y mantienen, a pesar de todo, el torso erguido. Nadie que respete la Justicia con mayúsculas puede entender que se utilice la Ley para acabar con uno de sus defensores. Por muchos errores que pueda haber cometido.Estoy con Isabel Coixet cuando dice que España necesita más Garzones. Aunque sólo sea para volver a creer en la Justicia.

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