Garzón es un juez de carrera larga

El visor internacional

Alberto Peláez

Cuando hace veinte años el joven juez Baltasar Garzón tomó los primero casos de corrupción y narcotráfico, jamás imaginó que su actuación tendría tal recorrido que se convertiría en uno de los jueces más importantes y mediáticos del mundo. Sí, un hombre, que enamoraba y estaba enamorado de la cámara. Ese fue uno de sus “pecados”. Garzón salía, se exponía en la televisión un día sí y otro también entre la envidia de sus compañeros que se quejaban de que los “mejores” casos se los llevaba Garzón.

Pero aquel joven juez, forjador de sueños imposibles y con ganas de lucha, se hizo más ambicioso. Tocó las puertas de la política y, el entonces presidente del gobierno Felipe González, le “recompensó” con la Delegación del Gobierno en el Plan Nacional contra las Drogas. Garzón no buscaba un “cargo menor”. No había dejado la judicatura para hacerse “delegado”. Él había buscado el ministerio del Interior.

Tras aguantar lo justo, dejó la política y se “vengó” de González. Metió en la cárcel al que había sido ministro del Interior, José Barrionuevo y a su número dos, Rafael Vera por ser los creadores de los GAL —un grupo paramilitar sufragado con fondos reservados del Estado para acabar con ETA.

Mientras Garzón cargaba enemigos a sus espaldas, la opinión pública veía en él a un Robin Hood, sobre todo cuando estuvo a punto de meter en la cárcel al dictador Augusto Pinochet que vivió su propio calvario al no poder regresar durante años a Chile por culpa de Garzón.

Colateralmente excavó en la dictadura argentina y desenmascaró todas las torturas de la Escuela Mecánica de la Armada. Detuvo a importantes conniventes de aquellas autarquías tenebrosas como a Scilingo o a Cavallo, éste último antiguo director del Renave en México. También hurgó Garzón en la impunidad de la dictadura guatemalteca. Lo peor fue que se sometió en un terreno tabú: los asesinatos de la dictadura de Franco.

Garzón tenía tantos admiradores como detractores. Y entonces, la dura derecha, la extrema, le ha buscado las cosquillas. Las organizaciones Falange y Manos Limpias, conocidas por sus ideas ultras, se querellaron con el ya no tan joven juez, acusándole de prevaricación, es decir, llevar un caso a sabiendas de que no es de su competencia. Pero Garzón, el prolijo Garzón, erre que erre, se metió a la alberca aduciendo que los delitos de lesa humanidad, como los de la dictadura, no prescriben jamás. La conclusión es que la carrera de juez puede terminar con cierto claroscuros a pesar de que está suspendido cautelarmente.

El juez puede marchase a Holanda, al Tribunal Penal Internacional como asesor y después regresar a España. Pero ya no será lo mismo.

Detrás de esta fulgurante y emocionante carrera de un hombre que ha creado precedente, un parteaguas en el derecho internacional, se encierran intrigas políticas y personales, animadversiones que no se han podido limar. Más bien lo contrario. Ha prevalecido el encono personal al avance de la adjudicatura universal.

Baltasar Garzón, siendo extraordinariamente inteligente, fue un pésimo jugador de cartas. Desde el principio tendría que haber perdido perdón por todos sus éxitos.

Milenio Online

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SOLIDARIDAD CON EL JUEZ BALTAZAR GARZÓN EXPRESA LA ASAMBLEA NACIONAL POR LOS DERECHOS HUMANOS-CHILE

SOLIDARIDAD CON EL JUEZ BALTAZAR GARZÓN

Pocas veces el mundo ha visto algo tan escandaloso e insólito, como la decisión del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo de España de inhabilitar y someter a proceso a un juez que ha pretendido investigar, establecer la verdad y hacer justicia, a través del debido proceso, de crímenes de lesa humanidad que por su magnitud constituyen un genocidio, ocurrido en su propio país.

La historia es conocida, Las fuerzas fascistas del franquismo y de la falange española con el apoyo del nazi fascismo internacional, se alzan en armas contra el Gobierno Constitucional de la República de España desatando una cruenta guerra civil que va a culminar con la instauración de la dictadura de Francisco Franco, una de las más sanguinarias de Europa de cualquiera época.

La aplicación del terrorismo de estado que se prolongó por más de tres décadas, significó encarcelamiento, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas de centenares de miles de seres humanos considerados enemigos internos en su propia patria. Esto fue una clara y temprana práctica de lo que más tarde se elaboraría por el imperialismo norteamericano como Doctrina de Seguridad Nacional.

Los responsables de estos horrorosos crímenes nunca fueron juzgados ni condenados. al contrario en 1977 se estableció una amnistía general por ley, consagrando una de las más vergonzosas impunidades de la historia de Europa, con el beneplácito y apoyo de prácticamente todas las fuerzas políticas españolas en aras de una supuesta transición a la democracia con gobernabilidad y reconciliación que no las honra y que ha lacerado profundamente el alma de España y para peor, ha sido un pésimo precedente para otros procesos post dictatoriales como el de Chile en que el cinismo, la mentira y la complacencia con los criminales y violadores de los derechos humanos campean descaradamente.

Sin embargo, los delitos de lesa humanidad como el genocidio y la tortura no prescriben y no son amnistiables y estar sujetos a la jurisdicción mundial según el derecho humanitario internacional.

Estos fueron y son los fundamentos legales, morales y éticos que obligan a cualquier juez digno a actuar en consecuencia, como lo hizo el juez Baltazar Garzón.

Sin embargo, la Falange española, la organización “Manos Limpias” y otras de clara orientación fascistas, lo han acusado de prevaricación y un Poder Judicial –al parecer- heredero y continuador de la peor ralea franquista acogió de inmediato la acusación, lo ha inhabilitado y sometido a proceso con la intención de destituirlo como juez, eliminando a uno de los magistrados más potentes en aplicar el derecho humanitario a nivel internacional.

Ejemplo notable de esto fue la solicitud expedida por el juez Garzón de pedir la extradición del genocida de Pinochet a su paso por Londres, logrando mantenerlo detenido por 541 días en la capital de Inglaterra, hasta que fue devuelto a Chile por una inconsecuente decisión política del gobierno inglés.

También ha sido muy destacada su acción en contra de los violadores de los derechos humanos de las dictaduras de Argentina y otros países latinoamericanos.

Por estas razones nos solidarizamos con este juez digno y consecuente con la causa de los derechos humanos como es Baltazar Garzón y rechazamos la acción del poder judicial español de querer destituirlo.

La comunidad internacional debe reaccionar y frenar a las fuerzas más oscurantistas, cavernarias y fascistas de España.

ASAMBLEA NACIONAL POR LOS DERECHOS HUMANOS-CHILE – Mayo 2010.

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La ONU expresa su “preocupación” por la suspensión a Garzón

El Grupo sobre Desapariciones Forzadas pide a los Estados que se inhiban de aplicar leyes de amnistía que eviten procesar a los responsables de las desapariciones

El Grupo sobre Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas ha mostrado su “preocupación” por la suspensión en sus funciones del juez Baltasar Garzón, tras la decisión del magistrado del Tribunal Supremo, Luciano Varela, de abrir juicio oral contra él por un supuesto delito de prevaricación al tratar de investigar los crímenes del franquismo.

“El Grupo ha dejado claro que una desaparición forzada es una ofensa continua y una violación de derechos humanos mientras no se conozca el paradero de la víctima. El Estado tiene la obligación de esclarecer la verdad sobre lo que pasó con la persona desaparecida”, según un comunicado emitido hoy.

El Grupo recuerda que las desapariciones forzadas son un delito “continuo” que comienza en el momento de la desaparición y “se mantiene mientras el crimen no sea dilucidado, esto quiere decir hasta que el Estado reconoce la detención o da información sobre el paradero del individuo”.

El comunicado del Grupo también hace referencia a la Ley de Amnistía declarada en España en 1977, en base a la cual el Supremo decidió suspender a Garzón. Dice esta institución que “una ley de amnistía actúa contra la Declaración [sobre la Protección de las Personas contra Desapariciones Forzadas] cuando un Estado acaba con su obligación de investigar, perseguir y castigar a los responsables de las desapariciones, incluso en los casos que hayan sido apoyadas en referéndum o en una consulta similar”.

Por esta razón, el Grupo insiste en que esta Declaración solicita a los Estado que se inhiban de legislar y aplicar leyes de amnistía “que evitan que los ejecutores de las desapariciones forzadas puedan ser procesados y sancionados”. En el mismo sentido, el Grupo subraya el derecho de los familiares de los desaparecidos españoles a conocer la verdad. “La reconciliación entre el Estado y las víctimas de las desapaiciones forzadas no puede darse sin la clarificación de cada caso individual”, concluye.

El Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias fue establecido en 1980 para ayudar a las familias a conocer el paradero de sus familiares. Está compuesto por Jeremy Sarkin (presidente y relator del organismo), Santiago Corcuera, Jasminka Dzumhur, Olivier de Frouville y Osman El-Hajjé.Público

Público

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“Hay dos formas de ser víctima”

HABLA MORENO OCAMPO, EL FISCAL QUE CONTRATO A GARZON

El juez español castigado por buscar la verdad de crímenes del franquismo está por mudarse a La Haya. Asesorará a Luis Moreno Ocampo, fiscal adjunto del Juicio a las Juntas en 1985 y actual fiscal de la Corte Penal Internacional. En diálogo con este diario, Moreno Ocampo explicó por qué hay dos tipos de víctimas: los torturados y asesinados y las familias que no pueden saber toda la verdad de lo que pasó.

Por Martín Granovsky

La parábola se completará esta semana: el juez que quiso investigar qué pasó con las víctimas del franquismo comenzará a trabajar con el fiscal que hace 25 años acusó a los victimarios argentinos.

“Hace muchos años que necesito la ayuda de Baltasar Garzón”, dice Luis Moreno Ocampo a Página/12. Y tras aclarar que no puede opinar sobre la Justicia española desliza una ironía: “Y ahora tengo tiempo”.

Moreno Ocampo es fiscal de la Corte Penal Internacional con sede en La Haya. No es la misma que falló sobre Botnia y el río Uruguay. Fue creada en 1998 por el Estatuto de Roma para investigar crímenes contra la humanidad y la paz y comenzó a funcionar cuando 60 estados ratificaron el Estatuto, en 2002. Una de las primeras medidas prácticas fue designar un fiscal y pedirle que montase una fiscalía. Esos son el cargo y el trabajo de Moreno Ocampo.

Garzón será su colaborador luego de que el Consejo General del Poder Judicial de España lo autorizó el viernes último. Está suspendido como juez desde que el Tribunal Supremo hizo lugar a acusaciones impulsadas por organizaciones franquistas y neofranquistas, irritadas porque Garzón se declaró competente para investigar los detalles de la muerte que la tiranía de Francisco Franco descargó sobre miles de víctimas entre 1939 y 1975.

–Como usted sabe, el gobierno español estuvo de acuerdo con que Garzón viniera a la Corte –dice Moreno Ocampo—. Eso sin perjuicio de que el caso que pesa hoy sobre él se tiene que desarrollar porque nadie es culpable hasta que se pruebe lo contrario.

–¿En qué lo ayudará Garzón a usted?

–Tiene una gran experiencia por la diversidad de casos que afrontó en los últimos 20 años. Sabe cómo investigar las relaciones entre poder político y criminalidad y entre finanzas y criminalidad. No lo sabe en teoría. Lo hizo. Investigó la financiación de la ETA y las relaciones con Herri Batasuna, investigó a los parapoliciales de los GAL, al fundamentalismo islámico, a Augusto Pinochet… Hablamos muchas veces sobre estos temas. Ya le había pedido ayuda una vez que fuimos juntos a Colombia para colaborar en el desarrollo del sistema nacional de investigaciones penales sobre crímenes masivos.

Moreno Ocampo fue el fiscal adjunto de Julio Strassera en el proceso a los comandantes de la dictadura de 1985.

–En el ’85 la Argentina hervía y la discusión era si juzgar estaba bien o mal. Lo que pasó es extraordinario, porque hoy el país no está dividido por ese tema sino por matices. El Juicio a las Juntas tuvo un efecto muy importante. Estableció claramente cómo había sido la historia. El juicio aclaró el pasado y la Argentina, incluso con todos los vaivenes que vivió después, se consolidó. Hoy la democracia es tan natural como la de los Estados Unidos o Europa: ahí está, es parte del aire que uno respira. Alguien dijo que los buenos diseños demuestran su efectividad cuando son invisibles. Es lo que pasa con la democracia argentina.

–Usted no quiere hablar de la tramitación judicial sobre Garzón, pero puede opinar sobre un hecho relacionado con la situación española: el derecho de las víctimas y sus familiares a saber qué ocurrió, versus la ley de amnistía de 1977.

–Ya hay leyes, jurisprudencia y consenso sobre que las normas locales no se pueden oponer a los tratados internacionales. Ya cuando hicimos el Juicio a las Juntas invitamos a Louis Joinet, relator especial de Naciones Unidas, que explicó los diferentes aspectos de la Justicia.

–Joinet siempre sostuvo que saber qué pasó también es un derecho colectivo.

–Exactamente. Me sumo a las palabras de él. Hay dos formas de ser víctima. Por un lado, los torturados y asesinados. Por otro, las familias que nunca tuvieron información. Si no saben qué pasó, las familias de los desaparecidos son víctimas permanentes. Siempre me acuerdo de cuando varios años después del Juicio a las Juntas, me encontré con el padre de Inés Olleros, una chica secuestrada y desaparecida. Un día me dijo: “Yo creo que la asesinaron, pero mi corazón guarda siempre una cuota de esperanza”. Me contó que unas semanas antes alguien le había dicho que su hija estaba en un hospital para enfermos mentales de Caleta Olivia. Viajó hasta Santa Cruz y vio la cara de las internadas. Una por una. La única forma de que se acabe esa incertidumbre es saber. Cuando aún no podían juzgarse los crímenes de la dictadura, la Cámara Federal de La Plata organizó audiencias públicas para establecer la verdad de lo que ocurrió con las víctimas y para que lo supieran sus familiares, esas otras víctimas.

Siete años, siete juicios

La Cámara de La Plata autorizó el Juicio por la Verdad en 1998. Su resolución fue simple: “Declarar el derecho de los familiares de las víctimas de los abusos del Estado ocurridos en el pasado gobierno de facto (1976/83) de conocer cuáles fueron las circunstancias relacionadas con la desaparición de ellas y en su caso el destino final de sus restos”. La investigación avanzó velozmente por la dinámica de la Justicia y el trabajo sistemático de los organismos de derechos humanos. Cuando, otra vez, juzgar fue posible, buena parte de la prueba ya estaba producida durante el Juicio por la Verdad.

Instalado en La Haya desde hace siete años, Moreno Ocampo aprovechó la experiencia argentina de una fiscalía montada desde cero en 1984.

–Hace siete años me nombraron. Con siete pisos vacíos. Tenía una conclusión: el Juicio a las Juntas fue muy bueno porque empezó por las cabezas. ¿Cómo hacía yo para montar una fiscalía? ¿Cómo lograba arrestar a jefes y garantizar los juicios? Había llegado a un criterio: pocos juicios y procesados de alta jerarquía. El desafío era doble. Por un lado, construir la estructura de una institución pensada para durar siglos. Por otro, investigar crímenes masivos mientras estaban ocurriendo.

–¿Qué hizo con la primera tarea?

–Tengo trabajando 300 personas de 70 países.

–¿Y con el segundo desafío?

–Procesé a jefes de Uganda y el Congo y al presidente de Sudán. La Corte tiene tres juicios en marcha.

El presidente sudanés está bajo proceso por la limpieza étnica de Darfur, que desde 2003 produjo miles de muertos y un millón de desplazados.

La realidad, además, plantea cada día nuevos problemas. Por ejemplo, cada país de Europa que interviene en conflictos fuera del continente debe respetar las normas europeas de derechos humanos. ¿Cuáles son las normas para el Reino Unido en Afganistán?

Parte de las 300 personas son algunos juristas especializados. Moreno Ocampo contrató a Catharine MacKinnon, de la New York University, que trabajó por primera vez el concepto de acoso sexual. También al argentino Juan Méndez, consejero del secretario general de Naciones Unidas para la prevención de genocidios.

Baltasar Garzón, andaluz de Jaén, 54, será el nuevo del equipo.

–Necesitamos gente de la más alta calidad posible –explica Moreno Ocampo.

La vendetta española produjo una parábola y, además, una paradoja: mejoró la calidad de un tribunal dedicado a la justicia sin fronteras por haberle puesto una frontera a la justicia.

martin.granovsky@gmail.com

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Jorge Coulón de Inti Illimani ” Los chilenos tenemos con él (Juez Garzón) una deuda histórica”

Jorge Coulón, miembro fundador de Inti Illimani escribe una columna a nombre de su grupo, invitando a no olvidar y apoyar este domingo al Juez Baltazar Garzón en un acto organizado en el patio de la Ilustre Municipalidad de La Florida.

Escrito por Inti Illimani

Una de las tendencias preocupantes de la Europa actual es el ataque que están sufriendo los jueces independientes. Especialmente en Italia, donde el Primer Ministro ha hecho de su ataque a la magistratura uno de los objetivos principales de su gobierno.
La independencia de los jueces es un patrimonio importante de la democracia y, sin duda, una de las incomodidades principales de los poderes facticos habituados a manejar desde las sombras una rutina judicial (en la que los magistrados se muevan no solo en el marco de la legalidad, sino en el respeto irrestricto del statu quo), evitando ir a fondo en las numerosas situaciones de abierta injusticia que esta rutina comporta.

En ese panorama ha habido jueces con profunda vocación de justicia, integridad a toda prueba y un coraje moral desgraciadamente fuera de lo común. Jueces que han sido capaces de cambiar en el sentido de la justicia el rumbo de la historia. Citando a memoria no podemos olvidar el juez griego que en los años 60 fue inmortalizado en la película de Costa Gavras Z, los jueces italianos que alcanzaron notoriedad mundial con los procesos de “manos limpias” y desde luego la clamorosa determinación de Baltasar Garzón de procesar y ordenar la detención en Londres del dictador Augusto Pinochet.

Mucho se ha discutido acerca del rol que jugó el gobierno de Chile al lograr el retorno del dictador al país para ser sometido a proceso por los tribunales nacionales. Es ya historia el rol que en esos procesos jugó, y el costo personal y profesional que debió pagar, el juez chileno Juan Guzman precisamente bajo la presión de los poderes facticos antes mencionados. Pero lo que no puede ser materia de discusión es que sin ese primer paso dado por Baltasar Garzón, el dictador nunca habría sido procesado en Chile y difícilmente habrían salido a la luz no solo sus responsabilidades personales en las atrocidades de su dictadura, sino que los chilenos nunca habrían sabido de la profunda corrupción que acompañó estas atrocidades.

El coraje moral y la independencia de los jueces es entonces un enorme patrimonio de la democracia, un patrimonio que los demócratas deberíamos defender sin la menor vacilación porque, estamos defendiendo la democracia y en definitiva nuestros propios derechos ante los abusos del poder y los poderosos.

Baltasar Garzón en su afán de justicia tocó ahora nervios sensibles en las oscuras catacumbas de los poderes ocultos de la sociedad española y la reacción de esos poderes fácticos ha sido implacable.

Los chilenos tenemos con él una deuda histórica. La democracia chilena, en todo su espectro político, está en deuda con este juez coherente y corajudo.

De gira por España en el pasado mes de Abril, en Inti Illimani fuimos testigos de las movilizaciones populares en apoyo a Baltasar Garzón y constatamos con un poco de vergüenza que en Chile no se organizaba una manifestación popular, aún entendiendo los traumas del reciente terremoto nos pareció necesario llamar a los chilenos a manifestar su cariño y gratitud por el actuar de Garzón. Encontramos la comprensión y la ayuda de parte de los dirigentes sociales de La Florida, de las dirigentes de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, de la Asociación de Familiares de Ejecutados Políticos, de parlamentarios de la zona sur-oriente de Santiago y del Alcalde de La Florida.
Con esa base, y la colaboración voluntaria de artistas y técnicos paramos en muy pocos días esta manifestación del domingo 23 de mayo en el Patio Municipal de La Florida.

Esperamos allí a los chilenos que no olvidan y que no olvidando tienen un espacio en su conciencia y su corazón para la gratitud.

Jorge Coulon
Inti Illimani

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Datos Sobre el evento:

DÍA: domingo 23 de mayo.
HORA: 11:30 horas.
LUGAR: Patio Municipal, Paseo Cabildo 165.
ENTRADA: Liberada
CONVOCAN: Inti Illimani; Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, AFDD; dirigentes sociales de La Florida.
PATROCINA Municipalidad de La Florida.

El Paradiario 14

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Bellos paisajes y grandes tragedias

JOSEP Borrell

Liubliana es la pequeña capital de un pequeño país, Eslovenia, de dos millones de habitantes. Fue el primero que se independizó después de la desintegración de Yugoslavia. Guardan una memoria reverencial de los breves combates de entonces y mantienen todavía un litigio fronterizo por «quítame allá unos kilómetros de tierra» y el acceso a aguas internacionales con la vecina Croacia que no lleva camino de resolverse.
La ciudad refleja los muchos años en los que fue parte del imperio austriaco. Desde lo alto de su castillo, las cumbres nevadas de los Alpes Julianos se despliegan en todo su esplendor. Son parte de una de las naturalezas mas hermosas y mejor cuidadas y respetadas que conozco.
El paisaje es idílico, lagos de postal rodeados de acantilados boscosos coronados por fieros castillos y salpicados de islas que acogen pacíficos monasterios. Parece un país de cuento de hadas, de una armonía casi irreal. Pero en medio de esa espectacular belleza se vivieron enormes tragedias humanas a lo largo de una historia atormentada.
El valle del Sosha, en italiano Isonzo, fue uno de los frentes más sangrientos en la primera guerra mundial. En los combates por sus cumbres murieron 300.000 jóvenes italianos y austrohúngaros. En Kaboritch, en italiano Caporetto, hay un museo de la guerra que describe con dramático realismo las condiciones de la vida y la muerte de los combatientes en esas cordilleras. Ninguna concesión a la retórica militar ni a la épica con la que se suelen describir las guerras pasadas.
Por allí rompieron el frente los alemanes con un ataque de gas causando la desbandada italiana hasta casi las puertas de Venecia. Hemingway lo cuenta en su novela Adiós a las armas y el nombre de Caporetto ha quedado como sinónimo de catástrofe o desgracia en la lengua italiana. Es difícil imaginar cómo la impresionante belleza de ese valle pudo ser el escenario de tanto sufrimiento y crueldad. Pero los cementerios que se desparraman por las laderas de las montañas forman ya parte del paisaje.
Los muertos de la primera gran guerra tienen por lo menos un nombre y una cruz encima de su tumba.Muchas de las víctimas de la segunda guerra mundial yacen todavía en fosas comunes, víctimas de los enfrentamientos y de las represalias entre invasores y partisanos, y entre las distintas facciones en las que se dividió la resistencia y la colaboración. Allí como aquí son parte de una memoria por recuperar.
En la Universidad de Lubliana celebramos un coloquio que pretende buscar semblanzas y diferencias entre la transición española y la yugoslava. Las dos dejaron detrás fosas comunes por desenterrar. Y en el coloquio sale a relucir, cómo no, el caso del juez Baltasar Garzón. Alguien expresa su sorpresa por lo que significa para la democracia española y para la amnesia voluntaria de nuestra transición.
Y tienen razón en sorprenderse.Cuando en 1998 Garzón ordenó el arresto del dictador chileno Augusto Pinochet en Londres, amparándose en el principio de justicia universal y en el carácter imprescriptible e inanmistiable de los crímenes contra la humanidad, generó una corriente de simpatía y apoyo.
La misma que se expresa ahora en Lubliana y en tantas otras partes de todo el mundo. Porque las víctimas de Franco eran muchas más y no pueden valer menos que las de Pinochet. Presidente del Instituto Europeo de Florencia

El Periódico

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Inti Illimani encabezará acto de apoyo a juez Baltasar Garzón en La Florida

El grupo nacional Inti Illimani, en conjunto a la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) y dirigentes sociales de La Florida realizarán un encuentro ciudadano para darle apoyo al juez español Baltazar Garzón, suspendido de su puesto acusado de prevaricación.

Tras el regreso de la gira que el grupo realizó por Europa, consideraron necesario generar una instancia para que la ciudadanía pueda manifestar el reconocimiento y valorización hacia Garzón, por su participación en el proceso del dictador Augusto Pinochet.

El acto será abierto a todos quienes deseen apoyar la causa y se llevará a cabo mañana domingo 23 de mayo a las 11:30 horas en el patio de la Municipalidad de La Florida, ubicado Paseo Cabildo 165, y contará con la participación de Luis Le Bert (Santiago Nuevo Extremo) y el conjunto Los Arrabaleros.

upi/ha/cf

noticias123.cl

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