Jon Lee Anderson: “El juez Garzón puede tener su ego, pero eso no es un delito”

PERIODISTA ESTADOUNIDENSE

El veterano reportero estadounidense analiza la política española e internacional y el primer año de mandato de Obama. Para el juez Baltasar Garzón tiene palabras de apoyo.

AITOR LAGUNAS. ZARAGOZA
Desde finales de los 80, el número de sistemas democráticos ha crecido en todo el mundo. ¿Basta que haya elecciones en un país para hablar de democracia?

No, claro que no. Venezuela tiene muchas elecciones, pero, ¿lo consideramos un país democrático? Mire Argentina: no tiene un golpe de estado desde 1973. ¿Acaso merecen por ello los Kirchner figurar en el mismo cuadro que Bachelet o Lula da Silva? Los resortes necesarios para una democracia plena y verdadera no existen aún en determinados países. Una cosa es que se celebren elecciones cada cuatro o cinco años y otra es la calidad del poder judicial, el grado de conciencia y participación del electorado, la relación de los mandatarios con las grandes empresas… Las urnas no bastan. Incluso en EE. UU. se dan casos alarmantes. ¿Quién iba a pensar que un pucherazo era posible en la cuna de la democracia moderna? Gracias a él, Bush llegó al poder en 2000. Si pudo ocurrir delante de nuestras narices hace diez años, ¿cómo será en Burkina Fasso? Hay muy pocos países verdaderamente democráticos.

La tendencia global que usted percibe, ¿mejora o empeora la calidad de la democracia?

Empeora. Solo en Europa mejora un poco y con algunas excepciones, como Silvio Berlusconi. Pero si miras al resto del planeta te encuentras con democracias autoritarias o singulares, con gran influencia de los militares, como las asiáticas. O monarquías como las de Oriente Próximo. ¿Es demócrata la guapa Rania de Jordania? No lo es, aunque tenga un Parlamento. Y, más cerca de Europa, Turquía es una democracia con dificultades, que todavía puede tambalearse. Definitivamente, la democracia aún es una exquisitez en el plano internacional.

En España se mira de reojo lo que ocurre en Italia. ¿Alguien con una experiencia internacional como la suya percibe cierto riesgo de italianización de la vida pública española?

¿Se refiere a la entrada de Berlusconi en el accionariado del grupo Prisa? (ríe). Es un síntoma preocupante, muestra de una concepción mafiosa de la política. El hecho de que esta gente llegue al poder en países democráticos resulta descorazonador y refleja una falta de criterios verdaderamente democráticos en capas amplias de la población. Visto desde fuera, piensas de Berlusconi: ¿dónde, sino en Italia, podría ser líder político? Nunca han logrado cuajar una auténtica democracia en Italia. No sé si España se convertirá en una Italia; en cualquier caso lo será a su manera. Para mí, España se convirtió en un país menos atractivo cuando Aznar, un hombre tenebroso, estuvo al frente.

Entre sus perfiles de personalidades relevantes usted incluyó una del juez Baltasar Garzón. ¿Qué le parecen las dificultades judiciales por las que atraviesa?

Es increíble. Garzón es probablemente, por detrás del Rey y al margen de la farándula, el español más conocido en el mundo. Si vas a Paraguay o a Tailandia y preguntas por España, seguro que no conocen a Rodríguez Zapatero, pero sí mencionan a Garzón. Es un icono de la contemporaneidad. Puede tener su ego, pero eso no es un delito; si lo fuese, no habría políticos. Él, prácticamente solo, ha establecido un precedente en la historia de la humanidad: arrestar a un dictador muy simbólico en el imaginario mundial. Con el caso Pinochet rompió el molde del comportamiento mundial en torno a los ex dictadores. Con esa detención logró iniciar la cristalización de una democracia chilena maniatada por Pinochet. Hoy en día, ningún dictador puede estar tan tranquilo ni soñar con retiros dorados como antes.

Hablemos de Barack Obama, otra figura que atraviesa ciertas estrecheces. ¿Cómo valora su primer año de presidencia?

Obama está muy imbuido de su propia personalidad, pero no cabe duda de que cuenta con unos instintos democráticos muy amplios. Si yo tuviera que calificarlo diría que está casi obsesionado por permanecer en el centro. Su único guiño a la izquierda consiste en su plan para reformar el sistema sanitario. Pero la idea del gran Gobierno que cuida a sus ciudadanos representa el infierno para la derecha norteamericana, y Obama está perdiendo muchas energías en esta batalla. Por eso se ha refugiado en el centro y ha tenido que realizar concesiones a su derecha, sobre todo en términos de seguridad nacional.

¿Se refiere a las dos guerras abiertas en Iraq y Afganistán?

Claro, son parte de la nefasta dote que heredó de la administración anterior. Mi país tiene resortes suficientes para sobrevivir a un periodo político mediocre, pero no sin secuelas. Estados Unidos ha quedado muy dañado por el paso de George W. Bush por la Casa Blanca. Por eso, Obama ha generado un perfil parco, ha terminado muy rápidamente su luna de miel con la opinión pública y ahora está pisando un terreno menos firme que definirá si pasa a la historia como un gran presidente o como un presidente maniatado al estilo de Jimmy Carter. Aún se necesitará al menos otro año para intuirlo claramente. Eso sí, ha roto el molde por ser afroamericano. En ese aspecto sí que ha resultado un paso gigante para EE. UU. Hasta cierto punto, podría no hacer nada durante cuatro años y aun así su paso por la Casa Blanca sería histórico.

http://www.heraldodesoria.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.42773

Domingo, 21 de Marzo de 2010

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